Allí donde se juntan tristes alegrías...
Insólitas e imprevistas
Cautivas libertades y razones locas...
Allí, al mediodía de todos los días,
Con un pucho en la mano, sentada en el cordón,
Comienza sus discursos, diálogos y arengas,
Consejos, reprimendas y promesas...
Ante supuestos escuchas...
obedientes, imaginarios, inexistentes...nadie...
Aunque parezcan todos, uno,... los otros...
Aprueban, concienten, estallan en gritos ahogados.
Aturden, encienden...Nadie
Receptores de un mensaje...
Lleno de primorosas contradicciones, mentiras y falsedades...
agradables...
Su locura desnuda una humanidad incontenible...
De palabra completa, dicha con soltura.
De lectura esforzada, incomprensible, de poeta.
En su mundo de certezas... no duda...
explica...
aunque nadie esté para escucharla...
todos aprueban...
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